INTERVIEW WITH THABO MBEKI,
PRESIDENT OF SOUTH AFRICA






El presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, se reunió recientemente con una delegación de la Asociación Mundial de Periódicos para analizar los problemas globales de la libertad de prensa y accedió a que la entrevista se incluyera entre los materiales que la WAN está distribuyendo en todo el mundo para conmemorar el 3 de mayo, Día mundial de la libertad de prensa. A continuación presentamos el texto de dicha entrevista.


WAN: En general, ¿cuál es, en su opinión, el papel de la prensa libre en la sociedad?

Thabo Mbeki: Hablemos sobre Sudáfrica. Con esto puede quedar respondida su pregunta. En este país, como usted sabe, enfrentamos numerosas dificultades para cambiar la sociedad, para superar los rezagos del apartheid y el racismo, que aún pueden constatarse en todas partes -- en la educación, en la economía; hay que cambiar toda la sociedad en su conjunto. Está muy claro que, como parte de ese cambio, también es necesario liberar a la gente de una actitud mental y psicológica que resultaba opresiva. Entre otras cosas, la actitud de que existen algunas opiniones "malas", que conducen automáticamente al encarcelamiento si uno las expresa. Así que, en general, la tarea de liberar a la gente para que puedan tener opiniones, expresarlas y defenderlas, es parte de la reconstrucción de la sociedad.

Creo que se trata de un prerrequisito fundamental para transformar la sociedad y para poder resolver numerosos problemas. Pienso que, en realidad, dicha libertad de expresión, de pensamiento, incluida la libertad de prensa, tiene que ser un elemento fundamental de este proyecto. De otra forma, es imposible alcanzar el éxito.


WAN: ¿Estaría usted de acuerdo en que la prensa libre es necesaria para que toda nación pueda aspirar a superar los problemas de los conflictos violentos, de la pobreza, de la enfermedad y el analfabetismo?

Thabo Mbeki: No sólo en dichas circunstancias, sino en todas las circunstancias. No creo que se relacione solamente con esos aspectos. Yo sitúo esta cuestión en un contexto más amplio. Los medios informativos son muy importantes para promover la capacidad de la gente de pensar libremente y de expresar libremente sus opiniones.

Recordemos que en el sector de la prensa se dice que "no se puede gritar 'fuego' en un teatro cerrado". Pero más allá de ese caso especial, la prensa libre es necesaria con respecto a cualquier otro asunto, cualquier otra situación, para permitir que la gente participe. Por tanto, es necesario que los medios informativos informen con exactitud y veracidad.


WAN: ¿Cuál cree usted que es el papel de la prensa en el proceso de desarrollo?

Thabo Mbeki: Creo que si me pusiera en el papel de un director de periódico -- es un ejemplo totalmente imaginario Ð me diría que "quiero informar sobre las cosas que pasan, algunas de las cuales serán positivas, y otras serán negativas". Pero es que hay que informar sobre todo ello, y hacerlo de la forma más equilibrada posible. Creo que eso es lo primero.

Aquí en este país, por ejemplo, si uno examina lo que dicen muchos periodistas de Johannesburgo, e incluyo también a la radiodifusión pública, es fácil trabajar en esta ciudad. Las calles están pavimentadas, los teléfonos funcionan, es posible tomar un taxi y siempre hay un restaurante donde almorzar. A 500 kilómetros de distancia hay zonas rurales donde la gente trabaja muy arduamente para mejorar sus condiciones de vida, pero es muy difícil lograr que un periodista de Johannesburgo recorra 500 kilómetros por caminos de tierra.

Entonces, creo que en mi carácter de director de periódico trataría de informar sobre todo lo que está ocurriendo, incluidas esas zonas inaccesibles. Ese es un aspecto importante del problema del desarrollo.

También diría, como director de periódico, que tengo la responsabilidad de luchar contra el racismo, y trataría por tanto de utilizar mi medio informativo para contribuir en esa lucha.


WAN: Muchos líderes de estados totalitarios y recientemente democratizados alegan que la libertad de prensa puede esperar, y que el problema prioritario está en lograr el desarrollo económico y social. ¿Considera usted que resulta creíble dicha argumentación?

Thabo Mbeki: No. No es posible decir que lo que se haga, digamos, en el Camerún poscolonial, para construir una nueva sociedad, incluido el desarrollo económico y social, sea lo único importante, y al mismo tiempo restringir la libertad de prensa, la libertad de pensamiento, la libertad de expresión. Eso no puede ser correcto.

La cuestión tiene un alcance más amplio. Hay muchas críticas al gobierno sudafricano con respecto a lo que se describe como mercado laboral inflexible. Cuando se profundiza un poco en la cuestión, se escuchan los ejemplos de países asiáticos -- que eso fue lo que se hizo en Singapur, que eso fue lo que se hizo en Corea del Sur, que eso fue lo que se hizo en diversos sitios. Pero aquí no podemos repetir esas políticas. Hay un fuerte movimiento sindical, que se organizaría, conduciría una huelga y haría lo que hacen los sindicatos. Algunas personas dicen que "eso no se puede permitir, porque entonces Sudáfrica no sería competitiva en el nivel internacional". No podemos adoptar esa posición. Sería un error.


WAN: Sudáfrica cuenta con una prensa totalmente libre. Pero, lamentablemente, en 47 de los 54 países del continente africano no hay una prensa totalmente libre. En su opinión, ¿por qué se han demorado tanto las naciones africanas para abrazar este requisito fundamental de la democracia? ¿Cree usted que el "renacimiento africano" sobre el cual usted ha hablado pueda ocurrir sin una prensa libre?

Thabo Mbeki: Creo que, en lo que se refiere al continente africano, es indispensable situar este problema dentro de un contexto más amplio. Ciertamente, en la mayor parte de los países que componen ese grupo de 47 naciones donde existe esa actitud hacia los medios informativos, también hay otras cosas que andan mal.

Hace uno o dos años se me pidió que hablara en una conferencia en Namibia, y me referí a un país en particular donde se habían celebrado elecciones. Dije que, en realidad, lo que ocurrió fue que el presidente se robó las elecciones. Amañaron las elecciones. Estoy absolutamente convencido de que en una situación de ese tipo, el presidente insistiría en que la prensa no debe informar sobre ese particular incidente. Esto es parte de un problema mayor. Tiene que ver con el fortalecimiento de la sociedad democrática; si no se logra, los medios informativos se verán afectados negativamente.

No creo que sea posible resolver estos problemas de África si la prensa no desempeña la función independiente que le corresponde. No se podrían resolver los problemas. La situación existente en esas 47 naciones refleja el hecho de que en muchos de nuestros países no contamos con un sistema democrático que funcione adecuadamente.

Procedemos del Congreso Nacional Africano, y uno de los principales lemas del CNA era que "el pueblo gobernará". Cuando negociábamos con el régimen, desde los años ochenta, ellos no lo entendían; nos llevó mucho tiempo explicárselo. Ellos pensaban que lo que queríamos decir era que gobernaría el CNA. Les tuvimos que explicar que no era así, que queríamos decir que era el pueblo el que gobernaría. Es necesaria la participación del pueblo en el proceso de formación de la sociedad. Si esta apertura (incluida la capacidad de la gente a expresar sus puntos de vista) y los medios informativos no existen, se destruye el concepto de que el pueblo gobierna.

¿Por qué sienten miedo del pueblo algunos gobiernos? ¿Por qué sienten miedo de las opiniones críticas? ¿Por qué sienten miedo de decir "me he equivocado"? ¿Qué hay de malo en eso?


WAN: ¿Por qué es que, a pesar de la Declaración de Windhoek, que es una declaración de principios donde se postula la necesidad de medios informativos libres y pluralistas, suscrita por todos los estados africanos hace nueve años, se sigue violando tan flagrantemente la libertad de prensa? ¿Cómo pueden contribuir las organizaciones internacionales como la OUA y la SADC al desarrollo de la prensa libre?

Thabo Mbeki: Si estoy en una conferencia y se me plantean preguntas, o si se me pide que haga un discurso, por supuesto que diré que "estoy totalmente de acuerdo con la libertad de prensa; totalmente de acuerdo con el derecho de que existan todos los partidos y que participen en las elecciones; totalmente de acuerdo con los tribunales independientes", y cosas por el estilo. No podría decir otra cosa. De ninguna manera podría decir "miren, no quiero libertad de prensa ni de los tribunales". Así que diría lo que se espera de mí. De esa forma, se suscriben declaraciones muy contundentes y muy correctas.

Pero cuando me enfrento con los problemas reales de mi propio país, la práctica contrasta con la teoría. Eso se refleja en esas organizaciones internacionales. Veamos el caso del secretario general de la OUA. El secretario general de la OUA tiene que hacer algo. Lo primero en lo que tiene que pensar es en qué dirán los estados miembros. La tendencia general consiste en buscar el mínimo común denominador, en lugar de buscar el más alto denominador aunque no sea común. Después de todo, si soy el secretario general, debo representar a los estados miembros. Hasta cierto punto, ese problema inhabilita al secretario general, porque tiene que hacer justamente eso.

Si nos referimos al continente africano, son importantes las declaraciones que formulen las organizaciones que usted ha mencionado. Pero creo que es necesario que algunos países digan: "Todos estuvimos de acuerdo en Windhoek, así que ¿por qué no cumplen ustedes su palabra?" Eso, en lugar de depender totalmente de dichas organizaciones continentales o regionales, porque sus respectivos secretariados tienen limitaciones estructurales en cuanto a la capacidad para promover el cumplimiento de las Declaraciones.

Lo que quiero decir es que hacen falta activistas que promuevan el cumplimiento de las promesas. Las organizaciones regionales y continentales no son necesariamente el mejor instrumento.


WAN: En el año pasado se detuvo a más de 100 periodistas en África, y 17 fueron asesinados en 1999. ¿Cómo se propone Sudáfrica promover la democracia, el imperio de la ley y la libre expresión en el continente, y particularmente en Angola, Zimbabue y Swazilandia?

Thabo Mbeki: Lo primero en lo que tengo que pensar en el caso de Angola es en los cientos de miles de personas que murieron en la guerra y que siguen muriendo. Se trata de una catástrofe humana de proporciones gigantescas. Es necesario que todos nosotros ayudemos a Angola de manera tan firme, fuerte y consistente como sea posible, a alcanzar la paz. Debo decirle que allí la gente sufre terriblemente.

Entonces, eso es lo primero en lo que pienso con respecto a Angola. El problema de la paz es absolutamente crítico. Esto también tiene sus consecuencias con respecto a la prensa. Estoy seguro de que no es posible enfrentar este problema de la libertad de prensa en Angola fuera del contexto de la guerra. La libertad de prensa es una parte de la solución del problema angoleño, pero creo que en estos momentos hay que situarla dentro de ese contexto. En realidad, no creo que en el contexto de Angola podamos analizar integralmente la capacidad de la prensa de ese país para actuar como una prensa libre. No creo que se pueda. No quiero decir que eso esté bien, pero creo que es la realidad.

En Zimbabue existe un verdadero problema con respecto a la tierra. Desde mi punto de vista, es mucho más agudo, paradójicamente, que en Sudáfrica. En Sudáfrica, la expropiación de la tierra de los africanos fue mucho, mucho más generalizada que en Zimbabue, pero debido a la forma en que evolucionó la economía de este país, muchas más personas fueron absorbidas por otros sectores de la economía, ajenos a la agricultura -- hubo un movimiento de distanciamiento con respecto a la tierra. Eso no ocurrió en Zimbabue en la misma medida. Entonces, aunque en nuestro caso tuvimos un proceso de expropiación mucho más amplio que el que ocurrió en Zimbabue, el problema es mucho más complicado allí que aquí.


WAN: En los años setenta y a inicios de los años ochenta usted estuvo a cargo de la promoción del CNA, por lo que ocupó una posición propicia para valorar el papel de la prensa en la eliminación del apartheid. Desde su punto de vista, ¿cuáles fueron los aportes y las deficiencias de la prensa en la lucha que se libró para poner fin al régimen del apartheid?

Thabo Mbeki: Bueno, creo que en este país fue muy desigual la contribución de los medios informativos en cuanto a nuestra lucha contra el apartheid. Estaba la prensa afrikaans, así como la radiodifusión pública, que básicamente apoyaban al gobierno. Comenzó a haber algunos cambios desde finales de los años ochenta.

Me acuerdo de cuando algunos de estos periodistas comenzaron a visitarnos en Lusaka. En aquellos tiempos enviaban para hablar con nosotros al reportero de asuntos criminales -- porque nos consideraban como criminales.

En cuanto a la prensa en idioma inglés, pienso que también hubo una respuesta muy dispareja. Creo que hubo uno o dos ejemplos destacados de personas que afirmaron claramente: "No podemos aceptar esto, es ofensivo, es malo, es equivocado". Pienso que en general los medios informativos de lengua inglesa trataron de mantener un equilibrio precario. No querían que se les prohibiera, no querían que los acosara la policía de seguridad, en general no querían tener problemas. Es por eso que tuvo mucho auge la llamada prensa alternativa; hubo muchos periódicos pequeños. Creo que de todos esos periódicos el único que sobrevivió fue el Mail and Guardian. Pero hubo muchos periódicos en lo que se llamaba la prensa alternativa, porque no hubo una voz suficientemente fuerte por parte de los medios informativos establecidos.


WAN: ¿Resultó crucial ese aporte?

Thabo Mbeki: Sí, lo fue. El CNA transmitía por radio desde varios países africanos, desde Zambia, desde Angola, desde Madagascar, desde Tanzania. Y esa emisora de radio fue muy importante. La gente conseguía receptores de radio de onda corta y escuchaba las transmisiones, debido a la debilidad de los medios de comunicación de este país. Radio Libertad, que así se llamaba, era muy popular, porque informábamos de las huelgas en distintas fábricas, de lo que decía el obispo Tutu en sus declaraciones. Los medios locales no le daban suficiente cobertura a esas cosas.

Esos medios alternativos fueron muy importantes. Además, hay en Estados Unidos un periodista muy experimentado, que estuvo aquí muchos años. ƒl nos iba a ver muy frecuentemente en Lusaka. Era un corresponsal de mucha capacidad, y decía que una de las cosas que había aprendido era que cuando se llega a un país como corresponsal extranjero, los demás periodistas le dicen a uno dónde está el mejor lugar para tomar un taxi, dónde están los mejores restaurantes, las informaciones que uno necesita para trabajar. Y añadía que el problema que él había visto en su propia persona es que si uno se quedaba dentro de ese grupo de periodistas, se empezaban a absorber las opiniones de los periodistas locales. Uno recibía información de lo que pensaban los periodistas del país. Pero una vez que recibía dicha información, él se apartaba del grupo.

Una de las cosas que realmente le molestaban era que los periodistas locales se centraran en los alrededores de Johannesburgo y que tenían miedo de salir de la ciudad para informar sobre las noticias. Se debía al temor a la policía de seguridad. Así fue que en fin de cuentas se convirtió en el mayor experto entre los periodistas sudafricanos en cuanto a lo que estaba ocurriendo en el contexto de la lucha. Entonces, los periodistas sudafricanos venían a verlo para preguntarle qué estaba ocurriendo, qué pensábamos nosotros, cuál era nuestro punto de vista.


WAN: ¿Cuál cree usted que debe ser el papel de la prensa aquí en Sudáfrica en estos momentos? ¿Piensa que la prensa desempeña el papel que a usted le gustaría?

Thabo Mbeki: Permítanme decirle que tuve ciertos problemas en 1994-95. Dije que durante los años del apartheid muchos de los medios informativos adoptaron la posición correcta de que el apartheid era malo -- y que quizás no lo reflejaron adecuadamente en lo que publicaban, pero que en general se oponían al apartheid. Y que por tanto se oponían al gobierno del apartheid porque se oponían al sistema que representaba dicho gobierno.

Eso fue lo que dije, pero creo que eso se entendió como un principio general que en mi opinión no es correcto. Es decir, se entendió que por definición los medios informativos se oponen al gobierno. Se tiene una posición correcta cuando uno se opone al gobierno del apartheid. Se tiene una posición correcta cuando uno se opone a cualquier gobierno que se base en la injusticia. Pero no creo que, como principio general, los medios informativos sean por definición un "partido de oposición", porque no creo que eso sea correcto.

Uno puede decir lo que le parezca con respecto al gobierno -- está muy bien que se le critique por esto y por lo otro. Se puede tener cualquier posición que uno quiera. Pero no creo que sea correcto que a partir de esto se llegue a ese otro principio, que data de los años del apartheid.

Entonces se nos dijo: "No, no, no, no, ahora ustedes quieren reprimir a la prensa, están contra la libertad de prensa". Esa fue la respuesta, y fue muy fuerte.

[Hay otro problema] que tiene que ver con la calidad de los periodistas. Hay dos problemas en este sentido -- el gobierno y el sector privado han absorbido a un gran número de los periodistas más calificados del país, por lo que se priva a los medios informativos de muchas de las personas más experimentadas. Como resultado, hay muchos jóvenes en las salas de redacción. Esto influye sobre la calidad del periodismo -- ese es uno de los problemas.

Y entonces está el otro problema, que es el de la promoción. El periodista llega hasta cierto punto en su carrera profesional. Para poder pasar al próximo nivel, y por tanto a un salario más elevado, se le promociona sacándolo del periodismo y metiéndolo en la gestión. Entonces, se pierde toda esa experiencia.

Pero creo que cuando planteé esas cuestiones era muy inocente, muy falto de experiencia. En aquellos momentos yo era vicepresidente, y algunos directores de periódicos me dijeron: "Señor vicepresidente, permítanos darle un consejo: cállese la boca. No diga esas cosas, porque lo único que va a lograr es que todos nos unamos y que digamos que usted está en contra de la libertad de prensa." Y así fue. Los escuché y les dije: muy bien, no voy a hablar más sobre este asunto. Y no lo he hecho en los últimos tres o cuatro años. Evito el tema. Pero es un problema real y debe resolverse.


WAN: ¿Podría decirnos algunas palabras sobre las consecuencias que tendrá para Sudáfrica la actual crisis de la tierra en Zimbabue? ¿Le preocupa una ola de inmigración? ¿Se preocupa también de que la inestabilidad de la región afecte a algunas de las inversiones extranjeras en Sudáfrica?

Thabo Mbeki: Nuestro punto de vista es que una de las cosas que deben ocurrir en Zimbabue es que los gobiernos de Gran Bretaña y Zimbabue se pongan de acuerdo para resolver esta cuestión. Afortunadamente, según me han dicho, hay una delegación de Zimbabue que irá próximamente a Londres. De modo que la cuestión de la tierra debe analizarse, pero de tal forma que no surja un conflicto. Porque, en realidad, todo lo que ocurra en Zimbabue nos afecta a nosotros. Si hay inestabilidad en Zimbabue, la gente cruzará la frontera. Ya tenemos una gran cantidad de ciudadanos de Zimbabue en este país, que vienen de Zimbabue porque piensan que aquí tendrán mejores posibilidades de trabajo. Si hubiera inestabilidad, si hubiera mayores traumas, el problema se desbordaría.

Zimbabue es, probablemente, nuestro mayor asociado comercial en el continente africano, de modo que si ellos entran en una situación de crisis económica, eso también nos afectará a nosotros. En cuanto a la pregunta que usted me formula sobre la percepción general de la región: si algo marcha mal en alguno de nuestros países, la gente de otras partes del mundo no dice que algo marcha mal en Sudáfrica, sino que dice que algo marcha mal en África, en la región.

Por tanto, sí tenemos mucho interés en que la estabilidad se imponga en Zimbabue. Este asunto de la tierra es un problema importante y se debe resolver de forma tal que no provoque inestabilidad. Este es el punto de vista generalizado en esta región. Estoy seguro de que todos los gobiernos han estado conversando con el gobierno de Zimbabue con respecto a este problema. Por supuesto que cualquier inestabilidad de la región es un factor negativo.

Formaron parte de la delegación Roger Parkinson, presidente de The Globe and Mail en Canadá y Tesorero de la WAN; Pius Njawé, Editor de Le Messager en Camerún y miembro del Comité de Fomento a la Libertad de prensa de la WAN; Scott Low, Presidente de Bridges Worldwide, antiguo Presidente y actual Embajador Sénior de la WAN; Eelco Van Den Linden, Corresponsal de la Asociación Neerlandesa de Prensa; Ignacio Cembrero, Director de Asuntos Extranjeros del diario español El País; Anne-Marie Stott, Asesora Política de la WAN; y Larry Kilman, Director de Comunicaciones de la WAN.

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